sábado, 25 de mayo de 2013

La cazahombres verde

Tras un largo período de descanso vuelvo con este bichito tan curioso que he encontrado hoy por casualidad, un golpe de suerte, ya que suelen vivir en zonas bastante densas de vegetación. La primavera tan exuberante que ha habido ha debido acercarla mucho a las casas.




Su nombre científico es Micrommata ligurina y aunque a algunos se les pase por la cabeza no, no emite ninguna radioactividad. Su color tan brillante se debe a la necesidad de camuflarse en zonas de vegetación, donde pasa completamente desapercibida entre las hojas. El ejemplar de la foto es una hembra, el macho presenta un abdomen con bandas longitudinales parduzcas o rojizas. También pueden diferenciarse por el tamaño, mietras que el macho apenas ronda el centímetro de longitud la hembra puede duplicarlo.







Su nombre de cazahombres verde nada tiene que ver con su peligrosidad. De hecho su veneno sólo provoca dolor en el punto de la picadura, pero no conlleva ningún riesgo para los humanos no alérgicos. Es una especie bastante frecuente en la Península, pudiendo encontrarla entre la vegetación, donde se alimenta de pequeños insectos.



Curiosidad: los apareamientos tienen una gran duración, pueden llegar a la semana. Tras esto la hembra deposita los huevos en una estructura bajo las hojas, que ella misma construye.








miércoles, 11 de julio de 2012

La Fauna olvidada II

Porque la encuentras a escasos metros de casa y porque sólo hace falta "ver" cuando "miramos" para encontrarla. Algunos la ignoran, otros incluso la detestan y tratan de destruirla por todos los medios. Otra muestra más de animales de pequeño tamaño y gran belleza.

Araña macho sin identificar

Hormiga sin identificar

Carpocoris ¿fuscispinus? chinche de las semillas



Lachnaia spp



lunes, 25 de junio de 2012

Las "polillas pluma"

La naturaleza tiene sistemas de mimetismo impresionantes y estos bichitos son un buen ejemplo de esta capacidad. Creo que las he visto desde siempre, no es un animal espectacular ni llamativo, pero solían aparecer por la mañana pegadas a las cortinas, muy quietas, como si estuvieran muertas. Por el aspecto parecían algún tipo de mosquito, asique rara vez me acercaba demasiado o las llegaba a coger. Hace unas semanas, mientras trataba de identificar una mariposa en un libro de lepidópteros nuevo, me encontré con una foto que reconocía. Me extrañó verla en ese libro, como comento no tenía ni idea de que fueran mariposas, pero me resultó curioso. Hoy, después de meses sin verlas, he encontrado una en el jardín. He hecho un par de fotos y, tentando a la suerte, he tratado de colocarla en una posición mejor. Como era de esperar no estaba por la labor de colaborar en la sesión fotográfica y se ha ido. Pensando que tardaría días en encontrar otra para completar las fotos y subirlas he llegado a casa a medio día y allí había otra, justo en la ventana. Esta vez he sido más prudente y la he metido dentro de la habitación, donde he podido sacarle alguna más. Después de sudar la camiseta un rato para que no se moviera y la perdiera por el cuarto la he soltado, es lo menos que se merecía.



El bichito en cuestión es una polilla de la familia Pterophoridae, característica por presentar una modificación muy especial en las alas, que tienen forma de plumas. Son de hábitos nocturnos, siendo relativamente frecuentes en la época de calor, con la caída del sol, atraídas por las luces de las casas. Sus dos alas anteriores están divididas en dos bandas plumosas y las dos posteriores en tres segmentos, también plumosos. Ésto, junto con la presencia de unas escamas especializadas, les da un aspecto deshilachado, similares a penachos. Lo más llamativo de estas especies es el vuelo, ya que sus alas parecen estar rotas, lo que hace pensar que es curioso que puedan mantenerse flotando en el aire. Es cierto que hacen vuelos muy cortos y bastante torpes.







Hay más de 1000 especies de estos microlepidópteros identificadas, muchas de ellas son endémicas de diferentes zonas del continente Americano. Es por ésto que, aunque son fáciles de reconocer, no lo es tanto asignarles la especie. Tienen un tamaño muy variable, entre 10 y 40 milímetros y presentan coloraciones desde marrón tierra o grisácea hasta blanca. Presentan un cuerpo alargado y estrecho. Mientras están posadas mantienen las alas extendidas hacia los lados y plegadas unas sobre otras. Las patas traseras las colocan en perpendicular a éstas, pegadas a su abdomen, adquiriendo una típica forma de T.






Curiosidad: en España existe una especie de coloración totalmente blanca, algo menos frecuente que la especie de las fotos, denominada Pterophorus pentadactyla.







viernes, 1 de junio de 2012

El "rey" de la noche

A estas alturas poca gente desconoce la existencia de un grupo de aves rapaces que vuelan de noche, cazando roedores muy cerca de los pueblos o, incluso, dentro de nuestras edificaciones. Todo el mundo ha oído hablar del buho real y, siendo cada vez más frecuente en zoos y exhibiciones, mucha gente ha podido verlo en plena acción, volando suavemente o vigilando desde una zona alta con sus enormes ojos.

El Buho real (Bubo bubo) es una rapaz de la familia Strigidae, un grupo de aves adaptadas a la vida noctura, aunque pueden estar activas durante el día, de hecho algunas especies de este grupo pueden cazar con luz. El buho está distribuído en Europa, África y Asia, con poblaciones estables en la Península Ibérica. Se le encuentra en casi cualquier tipo de clima, anidando desde el nivel del mar hasta zonas de gran altitud. Se cree que existen hasta 20 subespecies, que los científicos separan por tamaño y coloración. En España se han identificado dos: B.b.bubo (en Europa, llegando hasta los pirineos) y B.b.hispanicus (algo más pequeño, en la Península).


Es la rapaz Ibérica de mayor tamaño, llegando a los 70cm de altura, 2´5 kilos de peso y 180cm de punta a punta de las alas. Las hembras suelen ser más grandes que los machos. Posee un plumaje muy denso con una estructura especializada en sus plumas para no hacer ruido durante sus vuelos nocturnos en busca de presas. Sus características más claras son sus grandes ojos naranjas y dos penachos de plumas sobre la cabeza a modo de orejas, aunque se trata sólo de una estructura ornamental no relacionada con el oído. Cabe destacar que posee unas potentísimas garras, cubiertas por plumas hasta los dedos, que le hacen aún más silencioso.


Es una rapaz muy territorial, dominando zonas de hasta varios kilómetros, en las que se alimenta y que marca mediante cantos desde las zonas más altas, que pueden oírse hasta a 2Km de distancia. Cada animal tiene un canto diferente, pudiendose reconocer a cada individuo. Se le encuentra con facilidad en zonas rocosas, cortados, riscos o valles fluviales. Se alimenta de todo tipo de animales, aunque en la Península está especializado en la caza del conejo. Sin embargo en zonas de escasez se le ha visto cazando roedores, aves, reptiles e, incluso, algun anfibio.


Ambos sexos viven solos y sólo se juntan para criar, aunque se cree que son monógamos durante toda su vida. Alcanzan la madurez sexual hacia los 2 años de vida. La época reproductiva comienza los últimos meses del año, momento en el que los machos marcarán claramente sus territorios. Sus cantos pueden escucharse hasta principios de año. No construyen nido, suelen usar agujeros en la piedra o incluso pueden criar directamente en el suelo. Los huevos, entre 2 y 6, se ponen entre febrero y abril. Los pollos abandonan el nido hacia el mes de vida, a medio emplumar, y los padres siguen alimentándolos un tiempo. Con 2 meses pueden volar y a mediado de otoño son expulsados del territorio de los adultos.  

Curiosidad: debido a los predadores y a la acción del hombre pocos pollos alcanzan la madurez, aproximadamente sólo un 20% superan el primer año de vida. Se desconoce la longevidad, se cree que en la naturaleza puede rondar los 20 años, aunque en cautividad han llegado a vivir hasta 60 años. Su nombre científico, Bubo bubo, procede del sonido que emiten estos animales.




miércoles, 2 de mayo de 2012

Aguila culebrera muere por la dejadez del 112

No llevaba más de medio kilómetro andado cuando se topó con algo que le cambió los planes del puente. Orlando Álvarez, profesor en Lugo, ecologista, defensor infatigable, y aun en la enfermedad, de sus montañas de O Courel, tiende a tropezarse en sus paseos con atardeceres impagables, músicas imposibles de interpretar, huellas de oso pardo. Pero también con agresiones al paisaje, aberraciones administrativas y múltiples leyes violadas.

Eran, dice, las nueve y media de la tarde. Había parado al fin de llover y salió con Xunco, el perro, a aprovechar la última luz del sábado por la carretera comarcal, cuando a 500 metros de su casa, en Ferreirós, posada sobre un muro y empapada, descubrió un águila. En esto, el ave se precipitó sobre el can, o eso le pareció primero a Orlando, y en la caída acabó atrapada en unas zarzas, patas arriba, “con las alas abiertas y descolocadas”. “Visto ahora, me parece que no quería atacar a Xunco”, repasa. “Solo estaba desfallecida y cayó”.

“Sin tocarla, por el evidente peligro de semejante pico abierto”, relata Orlando, “llamé al 112”, el teléfono de la Axencia Galega de Emerxencias, dependiente de la Consellería de Presidencia. Al otro lado de la línea le dijeron que esperara. Y allí se quedó el amigo de los animales, hora y media junto al águila herida hasta que, ya de noche cerrada, decidió ausentarse un rato e ir a la aldea a buscar una luz. A la vuelta, volvió a llamar al 112. Y entonces le contestaron que “le hiciera lo que quisiera al pájaro”, que hasta el lunes no podría pasarse nadie a recogerlo. “Pero es que es un ave rapaz muy grande, y puede ser muy importante rescatarla”, advirtió en un último intento el ecologista a la voz carente de emoción que sonaba en el móvil.

No valió de nada. Al 112, que se vende en Internet con estadísticas y mapas de actuación en tiempo real, no le importó la suerte del águila. Ni preguntó por la especie, no fuera a ser una habitual de las listas de amenazadas.

Así que Orlando pidió ayuda a los vecinos. Entre varios, con unos guantes y una chaqueta, envolvieron el ejemplar maltrecho y lo metieron en una caja de fruta, cerrado con un cartón y un cordel. Ya en casa, el alma de la Asociación Ecologista SOS Courel, apreciado por muchos vecinos, incómodo para aquellos otros que temen una hipotética declaración de parque natural o para los que viven de las canteras, lo intentó con el hospital veterinario Rof Codina de Lugo. Allí también le dijeron que el fin de semana no tenían disponible ningún experto en aves depredadoras. Eso sí, le aconsejaron que le echara “unos granos” al águila para mantenerla viva.

Lo que pasa es que el ave resultó no ser vegetariana. Los profesores del instituto de Seoane, uno de ellos experto en pájaros, la identificaron como un águila culebrera. Dice Orlando que es más fácil adivinarlo en pleno vuelo, “por el dibujo de las alas”, pero al final, cuando efectivamente llegó a manos de veterinarios, se comprobó que los docentes estaban en lo cierto. Era un águila culebrera europea, de las que pasan el invierno en África subsahariana y en abril vuelven a Europa. Cualquier lugar de Europa siempre que no haga mucho frío, ni demasiada humedad, y abunde su manjar favorito: los ofidios.

Los profesores le recomendaron a Orlando que pusiese la caja en un lugar tranquilo en el que el águila no pasase frío. Después, desesperado, colgó en Facebook, con un comentario, una de las fotos del águila que había tomado su sobrina. Enseguida llovieron las reacciones. Y el domingo a media mañana se presentó en su casa Clara, una de los tres guardas zonales de Conservación da Natureza. Alguien que había visto lo de Facebook dio la alerta. El ave acabó ese día en el centro de recuperación de Avifauna en O Veral (Lugo), y el diagnóstico que transmitió la guarda a la vuelta parecía bueno: el águila estaba “nutrida” y aún “tenía el buche lleno”.

Ayer por la mañana, SOS Courel envió un relato de lo sucedido, con la necesaria crítica a la Xunta, a todos los medios de comunicación de Galicia. Proponía que, una vez recuperada la rapaz, fuesen los alumnos del colegio de Seoane quienes la liberasen. Pero al mediodía telefoneó interesándose por ella. Y en Avifauna le informaron de que había muerto de madrugada.

Orlando, por la tarde, no podía, ni quería, contener su cabreo con el mundo. Con un sistema alfombrado e inútil, ajeno a las huellas de oso y las músicas imposibles de interpretar. Con la “dejadez” y el “nulo interés” de un director general de la materia, Ricardo García Borregón, que “ni siquiera tiene habilitado un protocolo de emergencias con el 112”. Aunque de ello pueda depender la vida de un pájaro.

Fuente de la noticia: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/04/30/galicia/1335814260_818510.html

El águila, en el suelo, esperando a que el servicio de emergencias llegase

martes, 10 de abril de 2012

El Águila Perdicera desaparece de Talavera

Las asociaciones ecologistas Ardeidas y Seo-Talavera han informado este lunes de la muerte por eletrocución, en un paraje cercano al Cerro Negro, del único macho de águila-azor perdicera que existe en el entorno de Talavera de la Reina (Toledo).

Según han informado en nota de prensa, durante el mes de marzo, técnicos de ambas asociaciones confirmaron que la única pareja de águila-azor perdicera de esa zona no había ocupado el nido donde lo hace habitualmente para reproducirse.

Este hecho, junto con la aparición durante el pasado mes de noviembre de un ejemplar de dicha especie muerto por electrocución en un paraje cercano al Cerro Negro, ha llevado a relacionar que este individuo electrocutado es el perteneciente a la pareja reproductora mencionada.
A juicio de las asociaciones, esta situación es "desoladora", pues se ha perdido un valor natural "innegable", ya que no solo supone una "merma de población" sino la "desaparición por completo en la zona de esta formidable y escasa rapaz en declive".

En ese sentido, han recordado que la presencia de estas "magníficas" rapaces en la zona "atestiguaban la calidad de un hábitat respetuosamente gestionado, con un aprovechamiento sostenible, y a su vez, su presencia garantizaba una sostenibilidad en el futuro".

Desde Ardeidas y Seo-Talavera han lamentado los "desafortunados" hechos, cuya culpa recae en los "descuidos" de la Administración competente, en este caso de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, al "no vigilar el cumplimiento de la normativa para la modificación de los apoyos de líneas de alta tensión".

En opinión de ambos colectivos, otro individuo de águila-azor perdicera muerto por electrocución hace unas pocas semanas en el entorno de Castrejón "atestigua" la importancia de esta amenaza.

Finalmente han señalado que la electrocución es la primera causa de mortalidad para águila-azor perdicera y águila imperial, y han exigido a las administraciones responsables actuaciones "inmediatas" para prevenir futuras muertes en toda la comunidad y en particular en la zona.


jueves, 29 de marzo de 2012

A la caza del lobo

Está claro que es difícil reintroducir o conservar una especie cuando los políticos que toman las decisiones de este tipo de proyectos no se han molestado en mirar, siquiera en la wikipedia, lo que es un lobo. Hace años todos defendían la especie como símbolo de la Península Ibérica. Ahora, cuando su población (aún muy pobre) crece de forma positiva, cada vez se oyen más opiniones en contra de esta "alimaña".

No dudo que cause bajas entre el ganado, de hecho opino que quizás en muchas zonas se promovió el crecimiento de la especie sin pensarlo demasiado y, desde luego, sin tener en cuenta a la gente que realmente iba a convivir con él. Prueba de ello son las múltiples quejas desde el sector ganadero, que ve como su forma de vida, bastante precaria en estos tiempos, peligra cada noche. Durante años no han tenido "enemigos" y ahora, en cuestión de poco tiempo, se ven con el lobo acechando. Pero habría que pensar ¿cómo se evitaban antiguamente los ataques? Quizás deberíamos haber echado una mirada hacia atrás y, antes de tomar ninguna decisión, haber preparado adecuadamente a estas personas. Pastores eléctricos, mastines, cuadras debidamente protegidas...todo esto deberían ser gastos incluídos dentro del proyecto de reintroducción de la especie para evitar los problemas actuales, puede que en parte esté de acuerdo con la frase "si quieres lobo, págalo". Y una buena forma de hacerlo sería el turismo ecológico, cada vez más en auge. En Europa se cobra por entrar en la mayoría de sitios, apliquémoslo aquí también. Con gusto pagaría unos euros por entrar en un parque natural si con ellos sé que se mantendrá el ecosistema, se vigilará la caza furtiva y se reintroducirán especies en extinción.

Por otro lado el lobo choca de frente con los cazadores. Parece ser, según cuentan, que les deja menos piezas con las que entretenerse y les espanta la caza. Ésto, y las ganas que tienen de poder convertirlo en un trofeo más, es una muy mala combinación para la supervivencia de la especie. Esta vez se han llevado un revés con la negativa de Bruselas, pero no dudo que seguirán intentándolo. ¿Quién no quiere una cabeza de lobo ibérico en el salón? (nótese la ironía).

Pero habría que preguntarse ¿qué come el lobo?, está claro que carne, aunque visto lo visto quizá no es tan obvio para ciertos sectores. Lo que no me queda claro es, si molesta cuando caza a sus presas naturales y molesta, lógicamente, cuando caza ganado ¿qué debe cazar?. Creo que antes de tomar cualquier decisión de este tipo deberían haberse planteado muchas cosas. Me viene a la mente una frase que escuché hace tiempo y que viene al pelo: "Ya tenemos al lobo, y ahora ¿qué?".